Por qué se demora la elección del nuevo DT de Talleres

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Columna de opinión del periodista Javier Flores de Mundo D

La elección del entrenador que reemplazará a Javier Gandolfi al frente del plantel de Talleres durante la triple competencia oficial de 2024 se demora más de lo previsto, pero no es una decisión fácil de tomar ni para el presidente del club, Andrés Fassi, ni para el DT que acepte el cargo.

A diferencia de otras oportunidades en las que inició la búsqueda, Fassi se topa hoy con una realidad económica del país crítica que condiciona cualquier negociación. Ante una oportunidad laboral en algún club del país o en el exterior, los entrenadores especulan hasta último momento para responder, porque afuera se cobra en dólares. Esa es una realidad irrefutable, que determina que los DT opten por dirigir en ligas de jerarquía menor en lo futbolístico a la argentina, como las chilena, ecuatoriana, peruana o paraguaya.

Pero también están las exigencias y condiciones que Fassi le pone a los técnicos del Modelo Talleres, similar al del Grupo Pachuca que condujo en lo deportivo durante varios años, que no se negocia y está en cualquier mesa de negociación.

Cualquier técnico que dirija Talleres debe saber que cobrará un sueldo acorde al presupuesto de club, que sea cual fuere el prestigio que presente su foja de servicios nunca la institución dependerá de sus pretensiones, que Fassi tendrá injerencia directa en el día a día de la relación técnico-plantel y, principalmente, una impronta que debe aceptar sí o sí: él  arma el plantel y el DT sólo lo dirige, no elige los futbolistas que llegarán como refuerzos.

Esta última condición no es un bocado cómodo para digerir para los DT ni fácil de aceptar, porque cualquier entrenador quiere tener influencia en la elección de los futbolistas que dirigirá. Y mucho más cuando se trata de técnicos con experiencia internacional, oficio y espaldas, como el que se busca para conducir esta nueva etapa que incluirá Fase de Grupos de Cola Libertadores, Torneo de la Liga Profesional y Copa Argentina.

Además, debe congeniar con el gusto futbolístico de Fassi, un “Bielsista” declarado y que comulga en un todo con el credo del actual entrenador de la selección uruguaya y ex DT del seleccionado argentino.

Por todo ello, y  también por la fuerte personalidad del presidente de la “T”, cuyo estilo de conducción personalista no deja detalle alguno librado al azar, la elección del DT se demora. Fassi no puede hacer “sapo” ni equivocarse en la designación del nuevo entrenador: la vara está alta y en la etapa que se avecina pretende un entrenador que conduzca un Talleres internacional.

Pero, claro está, para conseguir ese perfil de DT tiene que meter la mano en el bolsillo y estar dispuesto a un esfuerzo económico adicional en tiempos de una economía ya no de vacas flacas, si no esqueléticas.

De lo contrario deberá apelar a técnicos jóvenes, con personalidad y más baratos, a algún “tapado” al estilo Alexander Medina o Juan Pablo Vojvoda, que terminan siendo apuestas de alto riesgo y de resultados inciertos: el vizcachazo puede salir muy bien. O también muy mal.

Por ahora, los entrenadores que buscó se le fueron cayendo, por estas razones y algunas más que no trascendieron. Pero si por algo Fassi se caracteriza es por la paciencia para negociar. Las estira hasta que las condiciones económicas de las operaciones cierran como él quiere y se ajustan al presupuesto del club.

Cuando se dejó llevar por el apuro, se equivocó feo, como cuando lo contrató a Guillermo Hoyos y la jugada terminó como terminó. Esta vez no hay margen para esos pasos en falso: Talleres perdió.muchos dólares  al perder la internacionalidad en 2023 y eso sí es algo que Fassi ahora no se puede permitir.